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Miami News Florida | Exclusivo: SEMANA revela la confesión de los exmilitares sobre el asesinato del presidente de Haití

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“Nos dijeron que también había una persona que estaba allá en el sitio, infiltrada. Y que esa persona nos avisaba”, detalló. “Tengo entendido que era de la misma seguridad de la persona que iban a ‘capturar’ porque estaba adentro de la casa. Entonces, si se tiene a una persona allá, eso hace que el grupo se relaje un poquito más, porque pues no sabemos cómo es la residencia”, agregó.  Lo que vino después en la confesión del exsoldado Juan Carlos Yepes llenó de incertidumbre a los encargados de descubrir la verdad de este magnicidio.  Ese día del crimen, cuando estaban listos, montándose en las camionetas, se unieron al grupo unos policías haitianos:

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Por semana.com

El soldado (r) Yepes –quien supuestamente también había llegado a la isla para brindar seguridad al médico Emmanuel Sanon, uno de los estadounidenses arrestados, quien aparentemente quería ser elegido presidente–, aseguró que tres días antes del 7 de julio, cuando ocurrió el asesinato, él y sus 20 compañeros ya estaban listos para el “evento”. Incluso les habían entregado chalecos de protección.  “Primero llegan los chalecos negros y los traen en unas cajas negras. Llegan en un carro. Los recibimos en la casa privada, en los primeros ocho días de haber llegado [a Haití]”, narró.

El teniente coronel (r) Carlos Giovanni Guerrero Torres confesó que la orden era “asesinar al presidente de Haití” y a todos en esa residencia. La operación habría durado cerca de 28 minutos. — Foto: getty images  

Sostuvo que los primeros días alojaron a un grupo en una casa y a otro en un hotel, donde incluso entrenaban permanentemente. Durante todo el tiempo les hablaron de ayudar a ejecutar una captura.  El exmilitar les dijo a las autoridades haitianas que siempre recibían las órdenes del sargento (r) Duberney Capador, quien murió en medio de estos hechos.  Setenta y dos horas antes del magnicidio fueron ubicados en una casa en la montaña, hasta donde empezó a llegar el armamento.

“No consiguieron el material completo, entonces Capador dijo: no, no se hace porque no tenemos material completo, y yo no voy a entrar con gente sin armas. Ejemplo: van a ir 20 personas y de los 20 van 7 armados y los demás sin armas.  Entonces así pasó el segundo día, llegó otro poquito, no llegó lo suficiente y ese otro día también se postergó.  No había el suficiente material para la seguridad de nosotros”, confesó el exmilitar.

Cuando le preguntaron qué tipo de armas utilizaron para el asalto, Yepes respondió que usaron “armas cortas y largas, entre esas, escopetas. Muchas de esas armas tocó devolverlas porque no servían”.  Las autoridades lo interrogaron sobre el origen de dichas armas y él aseguró que nunca supo, pero mencionó a un haitiano apodado Bahio o Bahión, que hablaba español y quien habría coordinado la logística del armamento con el sargento (r) Capador. Está comprobado que cada arma de fuego costó entre 4.000 y 7.000 dólares. El soldado (r) entregó un dato clave para la investigación: había un infiltrado en la casa presidencial, quien daría la señal para iniciar la operación.

“Nos dijeron que también había una persona que estaba allá en el sitio, infiltrada. Y que esa persona nos avisaba”, detalló. “Tengo entendido que era de la misma seguridad de la persona que iban a ‘capturar’ porque estaba adentro de la casa. Entonces, si se tiene a una persona allá, eso hace que el grupo se relaje un poquito más, porque pues no sabemos cómo es la residencia”, agregó.  Lo que vino después en la confesión del exsoldado Juan Carlos Yepes llenó de incertidumbre a los encargados de descubrir la verdad de este magnicidio.  Ese día del crimen, cuando estaban listos, montándose en las camionetas, se unieron al grupo unos policías haitianos:

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