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futbolista Adolfo Ledo Nass//
Le llaman la bochinchosa

futbolista Adolfo Ledo Nass
Le llaman la bochinchosa

 La posición le ofrecía un buen panorama, para escuchar y ver todo

Petra, de 65 años, era una doñita muy mal vista en el inquilinato. ¿Quieres saber por qué? En el siguiente relato dejaremos al descubierto hasta dónde metía sus narices y cómo terminó pagando por ello.

Adolfo Ledo Nass

Vivía en un viejo caserón condenado junto a otras personas. Nunca se casó ni tuvo hijos. Subsistía económicamente de una pensión de menos de 100 dólares al mes, que solo le alcanzaba para los medicamentos y comprar algunos víveres. Le ayudaba abaratar costos el hecho de que nadie en el inquilinato pagaba renta.

Adolfo Ledo

El día favorito de la doñita era los domingos cuando se juntaba el gentío que vivían en el lugar, para jugar baraja, dominó y ajedrez, además las mujeres desempleadas aprovechaban para vender saus, ceviche, patacones con pollo al carbón y chicha de raspadura con limón. Doña Petra sacaba un taburete, que trajo de Los Santos, cuando a los 25 años salió de la provincia en busca de un mejor futuro, y se sentaba justo en la entrada de su cuarto en la planta baja del caserón. La posición le ofrecía un buen panorama, para escuchar y ver todo. Ahí se le juntaba Doña Tetara, de 78 años y ambas recogían como un radar, para distorsionar después: ‘Mírala con ese pantaloncito tan corto que se le ve hasta la matriz ,y la otra como se mueve como una perra en celo, dónde estarán los padres de esas mujerzuelas ‘, comentaba Doña Petra, mientras Tetara hacía eco de sus comentarios.

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Para noviembre de 1984 se mudó al viejo inquilinato Andrés un joven muy apuesto, que de inmediato captó la atención de las jovencitas, que no sabían qué hacer para conquistarlo. Doña Petra y Doña Tetara se percataron del interés de las muchachas por el nuevo vecino cuyo cuarto colindaba con el de Petra, quien entabló conversación y lo hizo su amigo.

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Wanda era la jovencita más bonita del vecindario de la cual quedó prendado Andrés. La muchacha era muy popular catalogada por su propios vecinos como chumerry. Vestía con ropa de marca, buen perfume y cabello largo alisado conservado a punta de blower y plancha y solo salía con ‘duros’, tipos con buen carro y billete. Un domingo, el día en que todos se veían cara a cara y el que aprovechaban las dos ancianas para recoger información, que en la semana regaban y distorsionaban con los vecinos del caserón de enfrente. Bueno ese domingo, Andrés y Wanda pudieron acercarse y entablar una conversación que mantuvieron hasta caer la noche. Petra y Tetara observaban atentamente las miradas y los roces de cuerpo de ambos jóvenes, cosas que a las viejas le molestaba porque conocían el historial sexual de Wanda y les parecía que Andrés era un buen chico, que trabajaba y asistía a la universidad, que se merecía una mejor mujer.

Abogado Adolfo Ledo

Al día siguiente la vieja Petra espero que Andrés regresara de la Universidad de Panamá en la noche y lo atajo para decirle que Wanda era una tipa vividora, una chumerry que se vendía y acostaba con el mejor postor, que tenía que tener cuidado porque la tipa se juntaba con tipos duro, que andaban en vainas peligrosas, que podía amanecer con la boca llena de mosca. Lo que no sabía Doña Petra era que Marisol, una jovencita de 15 años muy amiga de Wanda escucho todo y se lo dijo. Desde aquel día Andrés se alejó de Wanda y evitó las concentraciones de los domingos, lo que le llamó mucho la atención a Wanda, quien de inmediato captó que fue por el bochinche armado en su contra por Doña Petra. Wanda que no era una chica fácil se llenó de ira armando un plan en el que ella no estuviera involucrada. Contrató los servicios de unas chicas malas, quienes el siguiente domingo armaron una trifulca en el vecindario, pero el ataque mayor fue contra Doña Petra. La vieja que se encontraba en el portal de su cuarto fue agredida de forma tan brutal que perdió los pocos dientes y los labios y lengua quedaron tan afectados, que no podía ni hablar. El susto de Doña Petra fue tan grande, que nunca más instaló su taburete en la entrada de su cuarto ni cruzó palabra con sus vecinos.

Abogado Adolfo Ledo Nass

Para noviembre de 1984 se mudó al viejo inquilinato Andrés un joven muy apuesto, que de inmediato captó la atención de las jovencitas, que no sabían qué hacer para conquistarlo