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‘Varelaleaks’ revelan trama del caso Waked

Miami, Estados Unidos, Venezuela, Caracas
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En una de esas conversaciones Varela se queja de que ‘El patriota’ (en clara referencia a Abdul Waked, omitiendo su nombre) estaba chantajeando al gerente de Tocumen (Carlos Duboy), para mantener tiendas que debe entregar

El punto de quiebre en el caso de Abdul Waked, empresario incluido en mayo de 2016 en la Lista Clinton de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos (Ofac), parece haber ocurrido cuando el entonces presidente Juan Carlos Varela se enteró de que Nidal Waked, sobrino de Abdul, quien pasó 27 meses preso en una prisión de Miami Florida, había sido sentenciado por conspiración de fraude bancario y no por delito de blanqueo de capitales, como pensaba el mandatario.

Al conocer esa realidad, Varela se sintió en el aire. Vislumbraba un gran riesgo para el Estado al que le lloverían demandas por daños y perjuicios por el desmantelamiento “injustificado” de los bienes del comerciante Abdul Waked. Las pruebas contundentes en contra del empresario Abdul Waked aparentemente se recargaban en testigos protegidos , lo que de alguna forma impedía a las autoridades norteamericanas revelar toda la información contentiva a su caso.

El portal Varelaleaks.com publicó la supuesta conversación entre el mandatario Juan Carlos Varela y el diplomático John Feeley, entonces embajador de Estados Unidos en Panamá; no obstante, aún no se ha confirmado la autenticidad de este chat.

En dichas conversaciones, el embajador mantuvo al tanto a Varela de que ya había efectuado esfuerzos con el Departamento de Justicia para que le dieran una explicación de qué había pasado. La única agencia que tenía que ver con el caso era la DEA. Aparece muy claro: ‘Ni la CIA, ni el FBI tuvieron que ver en el asunto’, según la supuesta respuesta de Feeley a Varela citada en el portal. Añadía que la investigación estuvo a cargo de la DEA de Florida, y no de la sensitiva de la agencia.

Esto dejaba a Varela sin caso en Panamá, “desmantelamos toda esa estructura en dos años de trabajo”, escribía Varela, según el portal.

Varela se había ido de frente contra el grupo Wisa, perteneciente al empresario Abdul Waked. Del centro comercial Soho Mall, los almacenes Felix B. Maduro y las tiendas libres de impuestos La Riviera en los aeropuertos de México y de Colombia, no quedaba nada bajo la tutela de Waked. Los diarios La Estrella de Panamá y El Siglo, aún permanecían bajo el brazo de Waked, pero con el riesgo de cerrar en cualquier momento. El presidente había cortado toda comunicación con la familia del empresario de origen libanés.

La noticia de Nidal se publicó en todos los diarios del país. Tres de ellos, según el entonces mandatario “comprados con fondos de corrupción, y dos de una familia a la que le había desmantelado su imperio económico por un fraude bancario con pena de dos años”, cita el portal.

Los presuntos reclamos de Varela al embajador continuaban uno tras otro: Estados Unidos no había apoyado a Panamá a salir de las listas negras en el Grupo de Acción Financiera (Gafi); la embajadora de ese país en la Organización de las Naciones Unidas había enviado un mensaje no diplomático. Todo eso mientras Panamá hacía todos los esfuerzos por capturar toneladas de droga antes de llegar a Estados Unidos para su consumo.

Un mes antes, en noviembre de 2017, según Varelaleaks.com, el presidente esperaba que las autoridades norteamericanas tuvieran información para el tema de Waked, pues presentía que de no ser así, la demanda contra el Estado “sería muy fuerte”. Como en efecto ocurrió después. Waked interpuso varias demandas, una en la que reclama $1,200 millones.

Varela percibía un panorama oscuro, los medios fustigándolo, las demandas en fila, y se sentía solo, sin el apoyo incondicional de sus amigos del norte.

Desde junio de 2017, cuando Panamá anunció el inicio de relaciones diplomáticas con China, a juzgar por las supuestas conversaciones, la relación entre ambos gobiernos se enfrió.

En una de esas conversaciones Varela se queja de que ‘El patriota’ (en clara referencia a Abdul Waked, omitiendo su nombre) estaba chantajeando al gerente de Tocumen (Carlos Duboy), para mantener tiendas que debe entregar.

Eso despertó una supuesta respuesta del embajador tal vez inesperada para Varela: “a mí me hace sentido. Si Carlos recibió $150 mil en su cuenta privada de Odebrecht y la DIJ (Dirección de Investigación Judicial) puede probarlo, entonces Carlos debe explicarlo. También debe echar a Abdul del aeropuerto y darle a Falic (Duty Free Americas) una clara respuesta de cuáles son las tiendas que debe ocupar y cuándo”.

“Él, Waked, hizo algo patriótico”, continúa la presunta respuesta de Feeley, en el sentido de que el empresario se desprendió de la mayor parte de las acciones de GESE para salvar los periódicos. No es que él sea un patriota, aclaró el diplomático. El hecho de que ustedes, añade el americano, no hayan comprado el periódico y el PRD sí lo hiciera, no es función del Gobierno de Estados Unidos. El objetivo de los estadounidenses siempre fue mantenerlos abiertos para que La Prensa no quedara solo en el negocio.

Varela supuestamente responde con una metralla: “Carlos puede explicar sin ningún problema, eso fue en 2008 cuando éramos oposición, ya contesté. Waked saldrá del aeropuerto el 15. Y Carlos no se dejará presionar por nadie”.

Sin embargo, el director de Tocumen no había asistido ese día al lanzamiento de una nueva ruta hacia Denver, Estados Unidos. Situación que pudo responder a la presencia de los medios, razón por la que envió a su subdirector. “Como usted me ha dicho, los corruptos no tienen nada que temer”, reseñó Feeley, según Varelaleaks.com.

Enseguida discutieron por la integridad de la línea editorial de La Estrella de Panamá. Varela dejaba entrever que Gerardo Berroa, el director del diario, recibía dinero del expresidente Ricardo Martinelli.

Un asunto viejo, y que sustentaba con que el diario no publicaba noticias en contra de Martinelli.

La aparente respuesta de Feeley fue recordarle una noticia del día en la que los hijos de Martinelli se retractaban de la inmunidad electoral.

Varela recalcaba que los hermanos Martinelli Linares tenían $100 millones en cuentas de bancos y en cambio, el diario ponía en portada lo de Duboy. No caería en el chantaje de Waked, zanjaba.

Feeley insinuaba, en la conversación, que la posibilidad de que cayera Duboy “era intrigante”.

Varela arremetía contra Berroa “que hacía cosas raras” y Eduardo Quirós, presidente de GESE, lo sabía. Todos los ataques eran políticos, a juicio de Varela. Achacaba al PRD de emplear un juego peligroso con su nuevo periódico.

El diplomático —según el portal— le responde que hablaría con Quirós para hacerle saber que le preocupaba que desde hacía un mes el enfoque del diario podría ser visto como partidario. Aunado a eso, recalcaba que Waked ya se había hecho pedazos y no saldría de la lista Clinton.

Carlos no va a caer, afirmaba Varela.

En otro punto de las conversaciones publicadas en el portal, Varela escribe al diplomático que Nidal Waked estaba molesto por 7 hectáreas que le había quitado el gobierno de Varela para destinarlas a un parque en Colón.

El Robin Hood quitaba a los ricos para darle a los pobres, según la presunta respuesta del embajador.

Desde que el grupo Wisa fue incluido en la Lista Clinton, y ante el impedimento de hacer negocios con empresas estadounidenses, el gobierno panameño se dio a la tarea de “garantizar los empleos” y trabajar en la búsqueda de una solución.

El centro comercial Soho Mall fue adquirido por el consorcio Grupo Citelis y Caabsa, mientras los almacenes Felix B. Maduro, por la empresa hondureña A.F. International Corp.

Este medio, al hacerse públicas una serie de supuestas conversaciones entre el expresidente Varela y otros actores en el sitio web Varelaleaks.com, considera que dada la condición del funcionario durante los intercambios y el interés público, la sociedad merece poner en contexto distintos aspectos que serán expuestos en diversos reportajes.

“La Decana” se comunicó con Feeley, pero éste aún no ha respondido el mensaje.

Varela señaló ayer desde China al noticiero de Telemetro Reporta que la conversación con el exministro de Economía y Finanzas Dulcidio De La Guardia había sido alterada. En especial, se refirió a lo relacionado con el tema Waked.

En esta conversación alertaba sobre un recurso a título personal ante la CSJ en el que pide un aseguramiento de pruebas contra el Banco Nacional que amenazaba con tumbar la venta de Soho.

En otras frases se muestra información sobre la estrategia del gobierno para vender los negocios.

Varela culpa a RM de las filtraciones

admite pinchazos

Ayer el expresidente Juan Carlos Varela emitió un comunicado en su cuenta de Twitter sobre las filtraciones que supuestamente provienen de un teléfono extraviado de su propiedad. A continuación se reproduce en forma íntegra: “Sobre la aparición de un sitio web anónimo que dice contener conversaciones realizadas por mí como Presidente de la República en funciones, con familiares, funcionarios y personas”. El mandatario aclaró que no ha perdido ni extraviado ningún teléfono celular. Esto comprueba lo que Panamá ya conoce sobre la compra, uso ilegal y posterior pérdida del equipo de interceptaciones telefónicas Pegasus, adquirido durante la gestión del expresidente Ricardo Martinelli.

Su posible relación y la de sus allegados con los proveedores de este equipo le habría permitido continuar interviniendo ilegalmente conversaciones privadas más allá de su mandato y es evidente que esta práctica podría continuar en estos momentos. En otras palabras, si se pudo intervenir el teléfono de un presidente en funciones, es evidente que cualquier panameño, ya sea mandatario o diputado, juez, periodista, empresario o sociedad civil, se encuentra hoy vulnerable y a la merced de una organización delincuencial.

Lo extraído del celular ha sido distorsionado, alterado y manipulado con la clara intención de causar un daño. A pesar de toda esta manipulación, queda claro que como Presidente jamás crucé ni cruzaré la línea en actos ilegales. Luchar contra la corrupción y los corruptos es una tarea difícil que requiere de mucho aplomo. No sólo se ha violado la privacidad de los panameños, la mía y la de muchos otros sino que se ha sacado de contexto de manera dolosa conversaciones del ámbito privado. Personas allegadas al expresidente Martinelli anunciaban y difundían en redes sociales y mensajería instantánea, como una primicia, la existencia del sitio web con los textos alterados. Evalúo la situación con el propósito de interponer acciones legales ante otra evidente comisión de un delito de violación a la intimidad.

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